El poema de ayer
no basta.
Y aunque el humo
retroceda al sol
que ya está en mis hombros.
Y aunque furtivo
me coja el sueño eterno
despistado, pantalones
abajo. ¡Mierda!
En verdad necesito
un nuevo movimiento,
otro ebrio hechizo de palabras.
Y aunque me inunde
el silencioso resbalar
de la materia informe,
voz que hizo el átomo.
Y aunque me maraville
por un segundo ido
en los arenales de mi córnea.
La vida que tenía
se me fue.
Y aunque uno sea
viajero sin encontrar
reposo en algún oasis.
El poema de hoy
tampoco basta.
Pero es el de Hoy.